
Y el estado de shock invadió mi cuerpo provocando el reencuentro.
Donde las miradas y el silencio no le gano a la pasión, ni mucho menos al amor.
Es que aprendí a aprender, de tu mano supe caminar y así quiero seguir haciéndolo.
Fueron más que palabras, fueron más que miradas, fue tu cuerpo y el mío los que provocaron la revolución, manteniendo en pie lo vivido en el ayer.

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